Niagara Falls

Volviendo al recorrido que hicimos con mamá cuando estuvo en Canadá en Octubre, hoy voy a contarles un poco de la excursión a las cataratas del Niágara, o las Niagara Falls.

Estábamos aún en Toronto, y ya habíamos calculado que un día lo dedicaríamos a visitarlas, pero el día anterior aún no habíamos contratado ninguna excursión! Hay un montón de empresas que te llevan en el día y aunque todas más o menos te ofrecen el mismo itinerario, los precios varía bastante.

Después de buscar y leer las reviews de varias, nos decidimos por Charriots of Fire, una empresa que tiene muy buenas recomendaciones en TripAdvisor y que justamente es de las más baratas. Muy desubicadamente (palabra que no existe?), llamé como a las 22hs para reservar, pero lo más bien nos guardaron dos asientos para la mañana siguiente.

La Charriots of Fire tiene tres puntos de pick-up (recogida suena feo) si mal no recuerdo son una en el aeropuerto, y dos en el centro Nosotros fuimos hacia una de las del centro, a dos cuadras del hotel, en la puerta del Hard Rock (al que habíamos ido a cenar la noche anterior) sobre “la Yonge”.

A las 8.00 en punto (como todo acá) estaba el camioncito de lechero acercándose, como no teníamos ningún papel de reservación con nuestros nombres accedimos, creo que tuve que firmar un voucher. En fin, nos sentamos con mamá y aunque lloviznaba un poquito, contentos nos entregamos al tour.

El tipo arrancó, y a los 5 minutos paramos en la otra stop del centro. Me acuerdo que pasamos por una plaza que estaba llena de gente acampando. Más tarde me enteraría que era Occupy Toronto, solo que en ese momento todavía no se hablaba tanto.

Finalmente, cuando se completó el contingente, partimos hacia Niagara. Son unos 120km desde Toronto, pero claro que para salir de esta gran ciudad lleva un rato largo. Por suerte no había tanto tráfico, y digamos que a esa hora todos ingresan al centro, mientras que nosotros salíamos, así que no es tanto problema.

De los 120km durante los primeros, no sé ¿100km? el conductor / guía, no paró de hablar un minuto. Al comienzo me encantó porque se remontó a la historia de Canadá, el descubrimiento y colonización, luego se centro en la historia de Toronto. Muy interesante, aunque debo admitir que ahora no recuerdo muchos datos lamentablemente. Después se centró en Niágara y en las cataratas, claro. Y ya al final se puso a contar historias de gente que había tenido accidentes allí! Pero no una o dos, ni tres… veinte, por decirles un número!

Si tan solo pudiera reproducirselas, con la voz monótona y trágica con la que las contaba: “en 1967 una mujer japonesa se paró para sacar una foto, perdió el equilibrio y se cayó” … “ese mismo año pero en el mes de octubre, un grupo de turistas …” y a todo le ponía un humor negrísimooo!! Ya al final un embole. En fin.

La Skylon Tower y el día nublado 

Eventualmente se cayó, y al rato llegamos. La primer parada era en la Skylon Tower, que es un pseudo CN Tower a la cual se sube y se obtiene una vista (dicen muy buena) del lago y las cataratas. Con el precio del tour uno podía elegir entre hacer esa actividad o los botes que te llevan a la catarata (o sea, lo principal haha). También se podía pagar un complemento y hacer ambas, pero como era un día chotísimo, no valía la pena. Así que algunos bajaron y nos llevó al resto directo al grano.

También había una opción para ricos, que era hacer el paseo en helicóptero. Una chica inglesa fue la única que levantó la mano cuando preguntó quiénes lo harían. Así que el tipo nos llevó a nosotros a la catarata y dijo que iba a llevar a la inglesa al helicoptero, que más tarde la recogeríamos. Cuestión que teníamos no sé qué cantidad de tiempo para hacer la excursión en barco a las cataratas.

Nos bajamos del micro, y las tenías AHÍ a las tipas! O sea, nada que ver con Iguazú. Estas están ahí en el medio de la “ciudad” al lado de la calle. Muy impresionante.

Guarda señora que le vuelan los pelos!

Da un “cuiki” eh!

La empresa que te hace el paseo en barquito se llama Maid of the Mist, y tienen varios buquecitos que salen tanto del lado canadiense como del lado estadounidense. Sí, es difícil explicar la geografía de las cataratas del Niágara, a ver si este gráfico que armé lo aclara:

Como se ve, el río Niágara es un límite internacional que divide a Canadá (provincia de Ontario) de Estados Unidos (estado de New York). Hay “dos” cataratas o caídas, la del lado canadiense (A) y la del lado estadounidense (B). Esta última es más pequeña y no tan impresionante, digamos.

El tour nos dejó del lado canadiense claro, en el punto C, desde el cual se tiene una increíble vista de la catarata A. Los turistas que están del lado estadounidense solo pueden arrimarse a un mirador (E) para ver un poquito de lejos la A, y hay un puente sobre la B.

El tour del barquito sale del punto D, lo que te permite pasar cerca de la catarata estadounidense y luego ir lo más cerca posible de la canadiense.

Finalmente, les marqué en el punto F, el puente internacional que uno ambos países. Aquellos turistas que pueden, tienen la posibilidad de ir de un lado y del otro para tener los dos puntos de vista.

Pero en conclusión, la onda está del lado canadiense.

Así que fuimos caminando hasta el punto de partida del barco.

Se va caminando por el borde del río, a una altura importante, y ya veíamos ahí abajo al barco con la gente y los pilotines azules:

Llegamos a la entrada y hay que descender toda esa altura por escalera y ascensor:

El ingreso al Maid of the Mist Boat Tour

Ya al nivel del río, una de las embarcaciones fuera del agua…

Podés hacer pis ahora, o en el barco total se empapan todos, nadie se va a dar cuenta
Con el piloto que te entregan, mamá ya tentada de la risa (¿nerviosa?)

La catarata estadounidense de cerca
El mirador que le pusieron para justificar un poco el tema

Después de pasar cerca de la catarata estadounidense el barco se va para la canadiense, la más grosa y contra la corriente se va acercando. El motor ruge de la potencia que le aplica y las gotas de agua cada vez son más y más!

Dejando la catarata estadounidense…
Y acercándose a la canadiense, la gente en el piso de abajo del barco…
Y lo más cerca que pude fotografiar la catarata canadiense!

Es una experiencia maravillosa y emocionante. Esa potencia con la que cae el agua, y el ruido al golpear con el río. Un regalo de la naturaleza.

Luego volvemos al puerto y desembarcamos. Obviamente, un gift shop digno de tal maravilla, está ahí esperándote con tazas, gorros, remeras e imanes, entre otras boludeces que tanto nos gusta comprar cuando estamos en modo turista.

En donde se esperaba a los ascensores había un plano del área pero la cámara estaba un poco… húmeda

Al volver a subir a la superficie, tomé estas fotos que muestran bien donde se ubica la salida del tour:

Caminamos un rato por el área hasta que fue la hora de volver al punto de encuentro con el bus.

Aduana y migraciones del lado de Estados Unidos
El Sheraton del lado de Canadá

Del lado de Estados Unidos hay un hotel que tiene unas “pantallas” que hacen un efecto de agua cayendo” (esas líneas naranjas)… muy bueno

Hay una mini ciudad (para justificar una luna de miel en la ciudad o una estadía de fin de semana), con atracciones para los niños y adolescentes…
… y obvio un Hard Rock Café…

Nos subimos al bus para dirigirnos a la ciudad de Niagara-on-the-lake. Eso sí, con cuatro paradas.

La primer es en el Niagara Whirlpool (“remolino”) que es un recodo del río Niágara:

El recodo del río Niágara

Se puede cruzar de un lado al otro en este carrito (al ser un recodo, de ambos lados en Canadá)

Esto es el otoño en Canadá

Continuamos unos minutos más por la ruta y paramos por segunda vez, para tener una vista de las represas Sir Adam Beck Hydroelectric Power Stations:

Tercer parada, el Floral Clock, me desilusionó un poco:

No estaba ni en hora!

Cuarta parada, en un lugar estratégico para fotografiar el río Niágara:

Finalmente llegamos a la ciudad de Niagara-on-the-lake, que como su nombre lo indica, queda en donde el río se une en el lago Ontario. Es una ciudad muy linda con un estilo de época que me hacía acordar mucho a Windermere, en el Lake District en Inglaterra.

El Prince of Wales Hotel

Un Starbucks con estilo

Pavadas para humanos…
… y para perros

Pasamos un lindo rato en la ciudad, paseando y comiendo algo. Una lástima que no nos dejaron estar más tiempo, pero había que volver a Toronto antes de la hora pico!

Volver, sin antes para en una bodega local que vendían diferentes tipos de vinos (y obviamente con la cual el guía estaba “entongado” como decimos). Nos bajaron, nos pusieron en pedo, nos vendieron (nosotros no compramos) y nos pusieron de nuevo en el bus dormidos y calladitos por el resto del viaje de regreso al hotel.

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