New York 2015 : Museo del 9/11

Hoy a 14 años del “9/11”, me tomo unos minutos, con culpa porque no tengo muchos minutos libre estos días, para escribir este post.

Una de las cosas que más quería visitar en New York era el “Museo del 9/11”. Probablemente porque fue el primer acontecimiento mundial del que tengo la memoria tan viva. Supongo que todo el mundo recuerda qué estaba haciendo, dónde y con quién, mientras veía caer las torres.

En mi caso, tenía 12 años, era feriado en Argentina por el día del maestro. Y me acuerdo de despertarme con la noticia del choque a la primer torre y ver, como todos en directo, el choque a la segunda y luego las caídas. Luego tengo el recuerdo de un remisero diciéndonos a mi y mis amigos que estaba buenísimo lo que estaba pasando porque iba a haber una guerra y la Argentina iba a volver a ser el “granero del mundo” o alguna teoría así. No te miento, me acuerdo patente !

Volviendo al tema. La visita del museo en sí fue, en parte, una decepción. No porque no esté super bien organizado, con miles de cosas interesantes para leer, escuchar y mirar. Sino porque, como cuatro giles, fuimos el día y a la hora en el que la entrada es gratis ! Y nosotros la teníamos incluida en nuestra New York Pass !

La cantidad de gente que había era increíble, y claro nos decíamos “qué locura che, así es todos los días ?”. A la noche se me ocurrió mirar en el sitio web y me desayuné que habíamos elegido el peor de los momentos…

Entonces era un gran malón de gente que iba avanzando por los pasillos, tratando de ver las fotos y los objetos en exposición. Pero la gran decepción, fue cuando tres empleados super agresivos y descorteses nos empezaron a echar porque “cierra en 10 minutos y nos queremos ir a casa”. Sí, así.

Para esa altura del viaje yo ya estaba empezando a (si me perdonan la expresión) hincharme las bolas del mal trato general de los newyorkinos y ya me había peleado en varias ocaciones con diferentes empleados de comercios. Yo no sé si antes del 9/11 el ambiente era diferente, quizás alguno de ustedes queridos lectores podrán contarme. Pero diría que esa herida que pretender tener bien cicatrizada en realidad les dejó una ciudad en la cual sus habitantes están constantemente “a la defensiva”, de mal humor, desconfiados, desinteresados por los miles y miles de turistas que llegan por día.

Nos molestó mucho como terminó nuestra visita al museo, de hecho no éramos los únicos y rápidamente se armó un grupo de gente que nos fuimos a quejar del maltrato. De hecho, mientras nos quejábamos y “tomaban nota de nuestra queja”, paso por el lugar uno de los empleados que nos había dicho eso de que se quería ir a la casa ! Empezamos todos “that’s him, that’s him… he was the worst !!!” abucheándolo ! Muy bizarro todo, como podrán imaginarse.

En fin, como verán no les puedo contar nada del museo en sí, hay que ir y verlo por uno mismo (acuerdense, no vayan el día que es gratis y reserven varias horas para hacerlo tranquilos). Mucho menos puedo poner fotos, porque no se permite sacar, más que la que puse arriba de todo, del hall de entrada. Esa pared es una de las pocas que se mantuvo en las fundaciones de las torres. Los cuadrados azules, aparentemente, fueron pintados por diferentes personas según cómo recordaban el color del cielo aquella mañana (ese tema del color del cielo es bastante recurrente en la exposición). La frase “no day shall erase you from the memory of time” (“ningún día los borrará de la memoria del tiempo“) no he logrado darle un sentido que me convenza, los invito a reflexionar y decirme qué creen.

Así que esta fue nuestra experiencia, rara, de este lugar tan especial. Entrás ahí y es una mezcla de sentimientos. Y rescato algo, dentro de todo (y por cómo son ellos) me pareció bastante “objetivo”, para nada cargado de clichés y sobre todo, muy respetuoso en su conjunto.

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