Chau Atenas, hola Carnival Vista

El 21 de junio nos levantamos con otro hermoso día y por suerte ya recuperados del jet lag que veníamos arrastrando. Teníamos tiempo toda la mañana para volver a pasear una última vez por Atenas, antes de dirigirnos al puerto del Pireo para embarcarnos, literalmente, en la próxima etapa del viaje.

Tomamos un último desayuno en el hotel, bien completo, preparamos el equipaje y nos fuimos a tomar un colectivo en la esquina. Como el ticket para el bus hop-on hop-off que habíamos comprado el día anterior tenía un bonus de otras 24 horas, decidimos tomarlo para dar una nueva vuelta para pasar la mañana.

Para tomar el bus turístico nos bajamos del colectivo en la parada más cerca que era el Panathinaikó y esperamos a que el bus rojo pase. Una calorrr. Pasaban los grupos de chinos con paraguas y ventiladorcitos portátiles.

Miren acá se ve lo que fue nuestro equipaje para un viaje de 52 días. Es una buena combinación entre la clásica valija y la clásica mochila. Nos fue muy bien y nos pareció muy práctico. Sí se puede, prueben !

Hacer el recorrido nuevamente pero sin la presión de tener que subir, bajar, sacar foto de todo, escuchar al mismo tiempo la descripción, es un placer ! Y como ya les mostré lo que vimos desde el bus en el post anterior, les traigo algunas fotos más particulares.

Como en la mayoría de las ciudades europeas, la mezcla de la arquitectura antigua con lo moderno, como la escalera mecánica en la salida del metro frente a la Biblioteca Nacional de Grecia.

Esta señora o señorita que bien podría estar así en una esquina del microcentro porteño con su pucho y su café.

Mucho vendedor de lotería, con todos los billetitos muy prolijamente enganchados a un palo :

Esta cadena “Beneth” que sirve toda clase de delicias todo el día, salado y dulce, panes, tortas, ensaladas, sandwiches y todo muy gourmet.

Los malditos graffitis que arruinan ciudades:

Esta plaza que me encanta, Monastiraki, con la hermosa mezquita Tzistarakis y la Acrópolis de fondo. Aquí tomamos el metro (ahí lo ven a la derecha de la mezquita) para ir hacia el puerto, pero esta vez pasamos de largo para completar el recorrido del bus:

Mucha tienda de cosas de mimbre y madera y artesanías en general, con la mercancía en las veredas:

Este edificio con el motivo griego (estilo “Versace”) tan clásico y con hermosa combinación de colores blanco y azul:

Una prueba de que estaba yo arriba del bus:

Y acá está Chloé saludando cuando bajé en una de las paradas a comprarme un gorro porque se me estaba friendo la cabeza (no, no tenía gorro, viajo sin gorro, no me entran los gorros).

Las provisiones de hielo no daban abasto en la ciudad, “Cacho tráigame seis bolsas más!“.

El cambio de guardia en el Parlamento Griego:

La prueba que el agua cuesta 50 centavos de Euro:

La prueba de la temperatura, 37º C:

Nos bajamos en la plaza Monastiraki al pasar nuevamente y allí mismo hay una sucursal de Beneth, así que comimos algo ahí:

Y luego nos tomamos el metro hacia el puerto, un viaje de una media hora:

La estación de Pireus es muy linda y prolija. Al salir, se ven todos los cruceros amarrados en las diferentes terminales.

Muy inocentemente, creíamos que podríamos caminar hasta donde se encontraba el nuestro. Bueno no, son distancias larguísimas y luego de caminar 10 minutos y ver que no avanzábamos, nos tomamos un taxi.

Menos mal ! El taxi tardó bastante en llego, subió a una especie de autopista (obvio que pensamos que nos estaba secuestrando), y finalmente nos dejó en el playón donde estaba la carpa enooorme para hacer el check-in.

Mameeeta querida, la de gente que había. Pero claro que la organización era excelente. Primero te daban un ticket con un número. Cuando llamaban a tu número, recién ahí podías ir a hacer la fila. Una vez hecho el check-in (te toman la foto, entregan “llaves”, etc.) te daban otro número, y ahí sí a esperar tranquilos a que sea su turno de embarcar.

Pequeño mapita de bolsillo muy práctico para ubicarse fácilmente en el barco.

Hasta que finalmente fue nuestro turno de salir de la carpa y subir al imponente barco:

El Carnival Vista fue inaugurado en Mayo del 2016, por lo que para ese momento tenía apenas un mes. Nos sentíamos casi como subiendo al Titanic, todo limpio, con olor a nuevo, pintura fresca, alfombras nuevas, etc.

El resto del día fue relajar y descubrir el barco (y comer, obvio), así que aprovecho para mostrarles en este post un recorrido por nuestro camarote y por algunas áreas del barco.

Estábamos en el camarote 2266, en el segundo piso. No, no estábamos abajo del agua, de hecho un área súper tranquila del barco y recomendable si no les interesa tanto estar constantemente yendo de las piscinas al casino, como la mayoría de los americanos.

Esta vez la frase del “apoya maletas” tenía otro “chiste” diferente al del crucero anterior.

El pasillo con el placard frente al baño, un escritorio y un área de mini-bar.

La entrada al baño, el regulador de temperatura (qué lindo volver al freezer después de un día caluroso).

Panorámica del baño, para que tengan un idea. Sigo prefiriendo el diseño de los camarotes de Norwegian que tienen el baño separado en dos, a un lado del pasillo la ducha y del otro el resto.

El espacio muy bien optimizado, con muchos estantes y lugares para guardar cosas:

El interior del placard:

Una televisión de buen tamaño. El menu del room service al que uno puede llamar 24 horas y pedir comida sin cargo. Unas aguas de cortesía por ser nuestro segundo crucero con Carnival (bueno, algo es algo).

Detalle de las mesas de luz, también con espacio para guardar cosas:

En el escritorio el teléfono, el libro de fotos del crucero y la carta de servicios de spa.

En la televisión, al encenderla, el mensaje de bienvenida con nuestros nombres y una imagen de Atenas. En el menu se puede acceder a canales internacionales, a películas (gratis y pagas), a información sobre las actividades del crucero y sobre el itinerario (dónde bajamos mañana, qué hay para hacer, etc.) y también a nuestra cuenta en la que se ve toda nuestra información, los cargos extras que uno vaya haciendo, etc.

Tarde a la noche, después de cenar, salimos a recorrer un poco las diferentes áreas. En la piscina durante el día pasan películas en una pantalla gigante y entregan pochoclo (palomitas de maíz).

Entramos al restaurant de tipo buffet (en el que se puede comer en cualquier momento, mismo cenar si uno no quiere ir a uno de los restaurantes con servicio de mesa). No había nadie y aproveché para sacar unas fotos:

La zona de las bebidas gratis, jugos, agua, café, té, etc.

Muy linda ambientación y el mobiliario muy original.

Y así termina el mini-recorrido (1% de lo que es el monstruo ese) para que tengan una idea de lo lindo que fue nuestro hogar flotante por los próximos 10 días.

A recuperar energías que al día siguiente empezaba la aventura sin parar por el mediterráneo

Todos a bordo que partimos !

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