Un día en Roma

En el octavo día de crucero llegamos a Civitavecchia, la ciudad portuaria a 80 km de Roma y que le sirve de llegada marítima a la capital italiana. No creo que nadie se quede a visitar la ciudad (que es bastante linda y tranquila) ya que la “atracción” del día es, obvio, la Città Eterna.

Hay varias formas de llegar a Roma desde el puerto de Civitavecchia, que varían según el presupuesto, la energía y la “maña” que uno tenga. El crucero ofrece por supuesto sus diferentes paquetes de tours a Roma, desde los más básicos que incluyen solamente el transporte ida y vuelta (con aire acondicionado, como les gusta decir a las empresas de turismo) hasta los más completos con guía turístico, etc. Esos paquetes son, como ya les conté, un robo. Los más básicos pueden salir fácil 80 USD y no es más que una van que te lleva y trae, aunque para que el que no se anima a aventurarse en lo más mínimo, es la única opción.

Pero vamos que no es tan difícil ir y volver por apenas unos… 15 USD ? Lo “difícil” (bué hasta ahí nomás) es llegar a la estación de trenes de Civitavecchia. Es que no se puede salir caminando del barco, sino que hay que buscar en la terminal unos buses que te “sacan” de los muelles y te dejan en la entrada del puerto. Una vez allí tenés dos opciones: caminar o tomar un taxi (o bus quizás?). No es muy lejos, quizás unos 15 minutos de marcha a un buen ritmo.

Finalmente, al llegar a la estación de trenes, en las máquinas automáticas hay que sacar un biglietto a Roma Termini (o sea la estación central) y esperar que llegue el tren ! Dos “truquitos”: uno, si ya saben que van a ir directamente a visitar el Vaticano, en vez de sacar los billetes a Roma Termini, saquenlos a Roma San Pietro, la estación que está a unos metro de la piazza. Y dos, esto se aplica para todas las excursiones en tren, es una buena idea simular comprar el billete de regreso (lo compren a la ida o no) solo para que en la pantalla te muestre los horarios y duraciones de los regresos posibles, sacarle una foto con el celular y ya tener las diferentes opciones guardadas por si nos falla internet (por ejemplo, hay que tomar a más tardar el tren de las X hora para llegar a la estación de Civitavecchia a tal hora y tener tiempo de caminar al puerto y tomar el bus al muelle, que dicho sea de paso deja de funcionar bastante antes que la hora de partida del barco).

El imponente Coliseo Romano que esta vez solo miramos desde afuera.

Ay bueno qué tanto detalle, se creía Google el pibe. Bueno, nosotros nos contratamos un helicóptero para ir más rápido. No mentira, llegamos obviamente a Roma Termini con este método gasolero que les cuenté. Y como hacía un calor infernal y no teníamos ganas de caminar (ah re que nunca tenían ganas :P) salimos de la estación y nos subimos a un bus hop-on hop-off. Sí, otra vez.

El tema es que había dos opciones, el clásico rojo y uno verde “made in Italy” digamos. No se por que mierda se nos dio por ir con el verde. Bah sí sé, probablemente salía más barato. Bueno se las hago corta, tomen siempre el rojito, sí sí ese que no parece trucho digamos…

Monumento Nazionale a Vittorio Emanuele II o también llamado el Altare della Patria.

El recorrido comenzó pasando por el Coliseo (como vieron más arriba), luego por mi edificio favorito de Roma: il Altare della Patria. Este inmenso monumento conmemora a Vittorio Emanuele II y es realmente imponente.

Frente a él, la Piazza Venezia con otros dos edificios particulares, el Palazzo Venezia (o los restos de lo que fue en su momento un palacio muy importante) :

Y una réplica del otro lado de la plaza, el Palazzo delle Assicurazioni Generali:

Notamos que había varios sitios de construcción, supongo por ser verano (bueno que se yo acá solo se construye en verano, je) por lo que por momento había un poco más de tráfico, pero por lo general avanzamos a un buen ritmo.

Roma es, obviamente, el paraíso para los aficionados a la arquitectura. Eso no es ninguna novedad. Por todos lados :

También es muy lindo atravesar los diferentes puentes que cruzan el Tevere.

Como el puente Sant’Angelo :

El puente peatonal que cruza directo al Castel Sant’Angelo.

Por la zona encontramos también otro de los edificios mas imponentes de Roma, el Palacio de Justicia :

Detalles, detalles y más detalles :

Dimos (bueno el bus dio) la vuelta y nos fuimos alejando del Castel Sant’Angelo para ir en dirección Fontana di Trevi.

Era un hermoso día soleado, caluroso como ya dije, pero que hacía que las calles de Roma se ven muy lindas. Los colores tan típicos, resaltaban :

Al ir llegando a la zona de la Fontana di Trevi decidimos que esa sería nuestra primera y única parada del día. La idea era comer algo, visitar a pie el barrio y luego volver al punto de recogida para continuar el trayecto y volver a tiempo a la estación central.

Como les anticipaba, no nos fue muy bien que digamos con la elección de la empresa de bus turístico, pues estuvimos largos minutos esperando que vuelva a pasar… pero jamás pasó otro bus verde ! Pero eso fue un rato más tarde, por ahora bajemos contentos a caminar por ahí.

El bus que nos tendríamos que haber tomado.

Como no teníamos mucha idea de qué queríamos almorzar, me fijé en TripAdvisor cuáles eran los lugares recomendados en esa zona y encontré un lugar que ofrecía buffet al mediodía. Como nos encanta tener muchas opciones para elegir, ni dudamos y ahí fuimos.

Había una gran variedad de ensaladas, platos fríos y calientes, la mayoría muy conocidos en nuestras costumbres culinarias argentinas heredadas de los italianos. Estaba todo delicioso !

El lugar se llama La.Vi. Latteria & Vineria, y el buffet cuesta €13 por persona (quizás no sea la opción más barata, pero valía la pena ya que era comida muy bien hecha y fresca).

Con nuevas energías, seguimos paseando por el barrio…

Hasta que nos tentamos con un gelato, parada obligada :

Típicos gustos de helado italiano, nocciola, rafaello, tiramisu…

Estábamos todos ahí :

A unos pocos metros llegamos al Panteón de Roma, lugar que siempre tengo que pensar dos veces antes de decirlo porque entre que tiene las columnas como el Partenón y que se llama parecido, nunca estoy seguro cuál es cuál.

Ah, hace rato que no les doy prueba de vida :

El Panteón es un lugar único, con su cúpula perfecta y la luz que entra por ella :

Tampoco faltan detalles en las múltiples columnas :

Y aquí se encuentra Vittorio Emanuele II :

El efecto de la luz que entra desde arriba es realmente como si fuera un foco que alumbra un escenario y que se va moviendo según la posición del sol, claro :

Luego de mirar tanto para arriba, salimos del Panteón y caminamos hasta llegar a la Fontana.

Como se imaginará, o como sabrán si han estado en Roma, éste es uno de los lugares más repletos de turistas. Al mismo tiempo, casi que da cosita no pasar por allí.

Hay que recortar mucho las fotos para obtener algo así:

Porque la realidad es que está siempre lleno de gente, así :

Encima la gente se instala, se sienta, se queda mirando la nada… eventualmente sacan la cámara y la monedita, la tiran, les sale mal la foto, vamos de vuelta. Dale flaco !

Mujer chocha en Fontana di Trevi.

Ahhh vieron que hace unos minutos les mostraba lo del gelato, bueno era mentira ahora que recuerdo no lo tomamos ahí, solo entramos a mirar. No tengo ganas de borrar lo que escribí así que más fácil admito el error y listo (cual programa de televisión en vivo, viste… esto no está grabado!).

Pero sí nos tomamos un helado ahí en la Fontana :

Fue ahí, mientras tomábamos el heladito que nos paramos en el punto donde debería pasar el bus para continuar el recorrido. Creanme que verifiqué mil veces, le pregunté a un policía (que me confirmó que debíamos esperar ahí), pero nunca llegó el choto.

Pasaban turistas en todos los medios de transporte posibles. Tours en bicicleta (chapeau mis queridos!) :

En Segway !!

En carrito de golf !!!

En carrito a pedal !!!!!!

Pero jamás nuestro bus. Así que nos cansamos y, como el tiempo se nos iba, nos fuimos caminando a la estación de metro más cercana. Al ratito ya estábamos en Roma Termini y había un tren para Civitavecchia que partía en unos minutos. Hesitamos unos segundos en correr o no a la plataforma. Decidimos que sí, sin saber que era la plataforma más LEJOS que podía haber. Llegamos sin aire, al pedo porque el tren ya no estaba. El próximo era en media hora ! Por suerte teníamos tiempo.

Eventualmente llegó el tren, nos subimos y obviamente anunciaron un retraso de 10 minutos (por qué no se retrasó el anterior?!). Al rato partimos y el viaje se pasó bastante rápido, aunque no hay nada de interesante para ver. “Me llamó la atención” que en una de las paradas del tren, la gente que se bajó no caminaba hasta la salida sino que cruzaban las vías del tren !

Luego del viaje en tren, caminamos al puerto y llegamos, por apenas unos segundos, a tomar el último bus que nos llevaba hasta nuestro barco.

En nuestro camarote nos esperaba la cama bien fresca, limpita, estiradita, perfecta para una siesta antes de ir a cenar.

Pero antes, salimos a ver el atardecer y los barcos vecinos zarpar de Civitavecchia.

Algunos (aunque les sorprenda, mucha gente se queda el día entero en el barco) disfrutaban de una película mientras caía el sol :

Chau Civitavecchia, chau Roma, hasta la prossima !

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