Un día en Sorrento y Nápoles

Después de atravesar el estrecho de Sicilia luego de nuestra visita a Messina, seguimos subiendo por la costa italiana hasta llegar a Nápoles. La vez anterior que bajamos en Nápoles (con el Norwegian Epic en el 2014) habíamos elegido de ir a visitar las ruinas de Pompeya, entonces esta vez nos dijimos que sería bueno ir un poco más lejos y llegar a Sorrento.

Para llegar a Sorrento desde Nápoles hay varias opciones. Uno puede tomarse un ferry, conveniente si ya estás en el puerto (como al bajar de un crucero), pero los precios nos parecieron un poco caros. La opción más barata es el tren. A unos pocos metros de la terminal de cruceros pasa el tram que te lleva a la stazione di Napoli Centrale (Garibaldi) de donde sale un tren directo a Sorrento. En aproximadamente una hora se llega.

Tanto en 2014 como esta vuelta, solamente vimos una parte de Nápoles, los barrios cercanos a la costa y al puerto. La impresión que me quedó ambas veces es que es una ciudad un poco… descuidada, digamos. Mucho grafiti y no muy limpia. Quizás (y seguramente), haya barrios más lindos.

A los pocos minutos ya estábamos en la plataforma esperando que llegue el tren, que por lo general en Italia no son tan puntuales.

Para una excursión de un día hay que arrancar lo más temprano posible. En esta caso a las 9:39 estábamos tomando el tren (tampoco cuestión de exagerar).

El viaje de ida se pasó muy rápido, sobre todo porque nos pusimos a hablar con una pareja de norteamericanos muy simpáticos (de Salt Lake City, a lo cual obviamente les preguntamos si eran mormones y como lo eran, los interrogamos para saber qué cosas son ciertas y cuales no) y hasta vivimos una experiencia un poco desagradable. Un hombre loco que entró en nuestro vagón y que se puso a gritar unas cosas en italiano, besaba el piso asqueroso del tren y hasta en un momento se puso a escupir a la gente !

Cabe aclarar que el verano pasado fue bastante movido en Europa, como todos saben, por los ataques terroristas que hubo. Se notaba que la gente, en todos lados, reaccionaba con miedo ante una persona con comportamiento “raro”, como en este caso.

Volviendo al recorrido, les cuento que en una hora estábamos en la estación de Sorrento, que te recibe con muchas flores y árboles hermosos. Lamentablemente el día era horrible.

Sorrento es una pequeña ciudad, muy pintoresca y súper turística. Tiene muchas plazas, restaurantes y hoteles.

Una de las varias estatuas de Antonino di Sorrento
Y el Santuario della Madonna del Carmine

Frente a la plaza el acantilado esta cortado y hay unas escaleras para bajar. Se aprovecha la vista al mar, hermoso.

Parece que fuera una ruta con un túnel que pasa por abajo de la ciudad alta, pero no, realmente es solo ese pedacito de acantilado :

Pero no bajamos por esas escaleras, sino que continuamos caminando un poco entre las calles de Sorrento hasta acercarnos al mirador principal.

Acá hay otra plaza con otra estatua de San Antonino, lindas palmeras y los edificios todos del mismo color amarillo :

Estas flores violetas estaban por muchos rincones, en ese día tan nublado resaltaban bastante.

Al ratito llegamos al mirador principal de Sorrento…

…y la vista es realmente muy linda :

Se ven los muelles y el agua es tan clara que se ven las rocas :

La prueba de que estábamos ahí :

Algunos que no se dejan vencer por el mal clima :

Comenzamos a descender de a poco para recorrer un poco la costa que, como pueden ver, es bastante angosta !

Y así se ve la ciudad desde abajo, un acantilado importante.

Como nos agarró hambre y vimos que había un par de restaurantes (y nos vinieron a dar el menú para que lo miremos, aunque estábamos a varios metros sentados) nos decidimos por comer algo ahí.

El día era feo, pero hacía calor, así que esta Peroni helada fue muy bien apreciada.
Chloé que es del equipo del vino tinto… estando en Italia está siempre en contexto.

Y como una buena pizza italiana no puede ser un error, me pedí esta de rúcula y parmesano.

Después de almorzar volvimos a subir, esta vez por ascensor (que sale algo así como €1 ou €2). Seguimos recorriendo las calles de Sorrento, sus tiendas, plazas e iglesias:

Señora chocha en su balcón.
La variedad de vegetación es increíble, miren estos ¿cactus? flaquitos y altos.

Un par de callecitas son puramente comerciales, llenas de tiendas de souvenirs y artesanías una al lado de la otra :

Comprante un imancito !

Esta con las banderitas me pareció muy linda :

Ropa, cueros, zapatos…

Un hombre chocho con su camioncito.

En un momento volvimos a aparecer en la plaza del principio, así que solo teníamos que seguir por esa calle para volver a la estación de trenes. Como ven el sol quiso salir en ese momento.

Entramos en un supermercado a comprar agua porque ya nos habíamos tomado todas las reservas. Italia es el paraíso para los fanáticos de Kinder. Siempre hay un producto nuevo que, por lo menos acá, nunca llega.

Nutella y Kinder

Y nos tomamos el tren de regreso a Nápoles :

Al llegar a la estación central de Nápoles, cruzamos para pasar por la galería comercial que está conectada al metro, muy moderna :

Unos simpáticos caracoles de colores :

Luego nos volvimos al puerto a pie, porque teníamos tiempo todavía. Estos son algunos de los lugares de Nápoles por los que pasamos en el camino.

Estábamos en la dirección correcta (o en la buena dirección como diría Chloé en Frenpañol), el porto es por allá !

Esto me llamó la atención, los surtidores de gasolina están casi al borde de la calle y la gente se arrima, carga el tanque y continúa… todo muy acrobático y dudoso, pero les funciona !

Y luego de un rato, llegamos al Porto di Napoli donde nos esperaba el botecito.

Hicimos la fila para subir y al rato estábamos nuevamente en nuestro camarote, limpito, ordenado, con la cama hecha y el aire bien frío !

Así terminó nuestro día en Nápoles, con un lindo recorrido de Sorrento. A descansar que mañana se viene una más agotadora: Roma !

Andiamo !

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