En auto por Alemania: Múnich – Parte 2

¿Listos para seguir con Múnich? Continuando con el recorrido, todavía nos quedan por conocer algunos sectores de esta increíble ciudad.

Les recuerdo que era un hermoso y soleado día domingo, y la mayoría de los barrios de la ciudad estaban desiertos, lo cual en un punto puede llegar a ser un toque deprimente.

Paseamos un poco por el barrio de Gärtnerplatz, que tiene esta hermosa plaza redonda y llena de flores.

Bueno no tengo mucho más que comentar sobre esto, pero las fotos me parecían muy lindas como para no mostrarlas

Como les contaba en el primer post sobre Múnich, la ciudad (como la mayoría de las ciudades europeas) tiene su red de tranvías, y se pueden ver algunos bien “vintage” en funcionamiento, muy simpáticos.

Continuamos bajando hacia el río, pasando por esta iglesia Protestante, Sankt Lukas. Por fotos como esta, en las que se ven todos los cables de los tranvías, es que me parecen una desventaja para la imagen de las ciudades.

Y del otro lado de la iglesia, llegamos nuevamente al río. Hay muchos puentes que lo cruzan, algunos peatonales y muchos de tráfico. En esta parte de la ciudad, el río es casi un dique, muy tranquilo y transparente aunque no se note (tanto que se veían algunos peces que salían a la superficie cada tanto).

Más adelante el río tiene varias caídas a diferentes niveles, y descubrimos que hay varios lugares para bañarse y zonas que los ¿munichenses? usas como playas.

Sí, ven bien, los chicos divirtiéndose en el río en el medio de la ciudad…

… ¿zoom a estas dos?

El mínimo metro cuadrado de arena sirve para aprovechar el verano en la ciudad

Y para esta altura ésta ya es Cancún:

Bueno creo que se entendió el tema de las playas. Continuamos caminando ahora por la Prinzregentenstraße, una de las avenidas importantes y sobre la cual se encuentra la entrada al Bayerisches Nationalmuseum, otro museo que quedará para visitar la próxima vez. Inmenso!

Ahí nomás se encuentra la entrada al Englischer Garten, el Jardín Inglés, que es el parque más grande de Múnich (realmente gigante). Estaba repleto de jóvenes (sí, más jóvenes que nosotros, porque se ve que ahora existe una generación más jóven que uno, así de la nada), ahí estaba “la gente”…

Anyways, no nos quedamos más que un par de minutos porque de todas maneras para esa altura teníamos bastante hambre y ya estaba imaginando el schnitzel que me iba a clavar. Así que, Google de por medio, encontramos un buen lugar cerca para ir a almorzar.

Todas las comidas en Alemania vienen con una ensalada de acompañamiento, que te la traen mientras esperas tu plato principal, y siempre eran deliciosas.

Chloé probó este plato de hongos, que aparentemente estaba delicioso:

Y pa’ mi la milanga, perdón el schnitzel con papas (y como se puede observar, “mayonnaise, bitte?“.

Con la panza llena y el corazón contento (frase preferida de Chloé), terminamos nuestro recorrido pasando por el que es quizás el edificio más importante e imponente de Múnich, el Maximilianeum.

Este majestuoso edificio de 1852 es, increíblemente, una residencia de estudiantes universitarios super exclusiva. Para tener un lugar en ella los estudiantes de toda la región de Bavaria tienen que tener un historial académico impecable.

Es una zona muy linda para pasear, con lindos jardines, fuentes, y una avenida con un puente que cruza el río, que creo quedó claro fue lo que más me gustó de esta famosa ciudad que es Múnich.

Acá terminamos con el recorrido, al siguiente día partimos de Múnich para recorrer un poco la mítica Romantische Straße, la “Ruta Romántica”, pero comenzando primero por una parada en el campo de concentración de Dachau, que se los mostraré en el próximo post! Gracias por pasar No tengan miedo de comentar !

Tags :
Alemania Comer Europa Munich Roadtrip Viajes