Soy ciudadano canadiense

Pues sí amigos, como la mayoría de ustedes lo sabe (o habrán viso en Facebook e Instagram), el pasado 15 de febrero de 2018 obtuve la ciudadanía canadiense. Hoy recibí mi pasaporte, así que aprovecho para contarles como fue esta última aventura de inmigración.

La ciudadanía es el “nivel más alto” de inmigración, por decirlo de alguna manera. Uno se convierte en canadiense y, a diferencia de solamente tener la residencia permanente, al ser ciudadano podés, entre otras cosas, votar en las elecciones federales, provinciales y municipales (aunque creo que en las municipales se puede votar siento solamente residente pero nunca me informé mucho) y obtener un pasaporte como cualquier otro canadiense.

Al ser ciudadano ya no tenés que nunca más renovar nada (como es el caso de la residencia que cada cinco años hay que renovar la tarjeta) ni te la pueden quitar (bueno, supongo). Por suerte Canadá acepta la doble ciudadanía (o ¿multiple?) por lo que no tenés que renunciar a la de tu país de origen para obtenerla.

¿Cómo se obtiene la ciudadanía canadiense?

Bueno, en mi caso llegué a este país en 2011 como turista (para lo cual los argentinos todavía necesitamos visa). Apliqué para la residencia permanente luego de casarnos con Chloé en enero de 2012 (sí, ¡cumplimos 6 años de casados el 6 de enero pasado!) y la obtuve recién en diciembre de aquel año.

Para pedir la ciudadanía uno tiene que haber vivido en Canadá por lo menos 3 de los últimos 5 años. Ah, y lo que  cuenta es la presencia física por lo que cada vez que saliste del país son días que restan (o no suman).

En mi caso, envié mi solicitud el 3 de agosto del 2017 (perdón por la foto):

#altapeluca

Cuando me llegó la invitación para pasar el “test de ciudadanía” tuvieron la puntería de citarme para el 4 de enero, justo en las dos semanas en las que nos fuimos de vacaciones! Qué atrevidos, la verdad!

Si bien envié un pedido de cambio de fecha, son bastante lentos para responder y recién a mediados de enero me dieron la nueva fecha: 9 de febrero de 2018.

El test de ciudadanía

Bueno en realidad es un test de conocimientos sobre Canadá. Para estudiar te dan (o te bajás) un librito en el que aprendés sobre la historia, la geografía, la política, los derechos y obligaciones, las tradiciones, etc. La verdad que está muy interensate!

Todas las preguntas que están en el test salen sí o sí de ese libro, así que si lo leés tenés que aprobar. Además debo admitir que las preguntas no son nada difíciles, todas tienen multiple choice y sobre 20 hay que responder correctamente 15.

El día del examen, en mi caso en Ottawa, éramos unas 25 personas. Luego de verificar nuestros datos, nos hicieron entrar en una sala donde hicimos el test. Al salir, te llamaban por nombre y tenías una mini-entrevista con un agente de inmigración.

Básicamente lo que hacen es verificar todos los documentos, ver los originales de los que hayas mandado fotocopias y también aprovechan para ver si realmente hablás inglés o francés (más allá de los resultados del examen de lengua que uno tuvo que enviar con la aplicación).

La agente muy simpática me felicitó por haber obtenido 20/20 y pasó a verificar mis documentos. Cuando todo estaba bien, me dijo “Lo felicito, le confirmo que todo está correcto y le daremos la ciudadanía canadiense”.

Parlamento de Canadá en Ottawa (no, la ceremonia no es ahí)

La ceremonia de ciudadanía

Normalmente, entre el test y la ceremonia pasan 1 o 2 meses. En mi caso, como mi tarjeta de residente permanente vencía, y sin ella no puedo entrar a Canadá y en unas semanas nos vamos a Argentina, yo necesitaba lo más rápido posible el pasaporte y por lo tanto lo más rápido posible la ceremonia. Con un poco (bastante) de suerte, el día del test le expliqué la situación a la agente y ella consultó con su superior y me dijeron “okay, vamos a ponerte en la ceremonia de la semana que viene”, casi la abrazo.

Así que una semana más tarde, regresé a Ottawa esta vez para obtener oficialmente mi segunda ciudadanía.

Al ingresar al lugar, te sentás en la silla que tiene tu número, donde te espera este “kit”: banderita de Canadá, una copia gigante de la Carta Canadiense de Derechos y Libertados, la letra del himno, un folleto con un saludo de la Reina y del Primer Ministro, y un voucher para tener acceso gratis durante un año a museos y atracciones turísticas:

¿Qué es la “ceremonia”? En realidad es una jura, donde como nuevo ciudadano uno le jura fidelidad a la Reina Elizabeth II (sí claro, la reina de “Inglaterra”) y a sus herederos. También jurás respetar tus obligaciones de ciudadano canadiense.

La sala estaba llena (aunque mi foto es muy mala), éramos 82 nuevos ciudadanos más las familias que fueron a acompañar.

La ceremonia la lleva a cabo un juez (así le dicen, creo que es un juez de inmigración) y por supuesto cada frase la repite en ambos idiomas.

Enseguida nos hicieron poner de pie, levantar la mano derecha (si querías podías llevar un libro sagrado sobre el cual jurar, pero no vi que nadie tuviera uno) y repetir el juramento. Nos volvimos a sentar, y fueron llamando uno por uno a retirar el certificado de la mano de la jueza. Yo, como me agregaron a último momento, era el último de los 82 nuevos ciudadanos.

La jueza entregando los certificados

Después de recibir el certificado había que firmar un libro de actas (bueno, algo había que firmar.. a esa altura firmás lo que venga)

Cuando ya todos tuvimos nuestro certificado, cerramos la ceremonia con el himno nacional. La verdad que yo me lo había aprendido en ambas lenguas, pero casi nadie lo cantó, un poco decepcionante.

Opcionalmente, te podías sacar una foto con la jueza que posó muy gentilmente con toda la gente (para esto me puse rápido al principio de la fila, cuchame).

Pasaporte justo a tiempo

Durante la ceremonia te dicen y repiten que tenés que esperar por lo menos 48 horas antes de ir a solicitar un pasaporte, el tiempo que tu información se actualice en el sistema. Yo, rebelde, salí de la ceremonia y fui a una sucursal de Passeport Canada y lo pedí igual. El chico muy buena onda me dijo “sí, no te vamos a hacer volver dentro de dos días”.

Contento volví a casa, sabiendo que mi pasaporte llegaría a tiempo para nuestro viaje a Argentina ! Y para mi sorpresa hoy el pasaporte llegó a casa adelantado

Gracias por leerme en este recorrido por mi última aventura de inmigrante canadiense, ya más formularios no puedo completar, más fotitos no me puedo sacar, ni más fees puedo pagar!

Los dejo con un instrumental del himno para que escuchen mientras dejan su mensaje

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